Este fin de semana tuve la oportunidad de disfrutar de una buena película japonesa en la Cineteca Nacional. No por nada ha ganado tantos premios. Sin embargo, tanto el título, como el poster que le pusieron aquí en México, no me parecen los más apropiados para el desarrollo que hube visto en el filme (de ahí el uso de otra imagen).
“Violines en el cielo” (Okuribito) es la historia de un músico que decide renunciar a su sueño para encontrar el camino que mejor le hará comprender el sentido de su vivir; irónicamente ésto será mediante una mejor aceptación a la muerte.
Esta película nos da una pequeña muestra de las ideas y costumbres japonesas que se tienen alrededor de un fallecimiento, al tiempo en que el protagonista enfrenta la imcomprensión hacia el arte del Nokanshi (preparación de los muertos en su viaje al más allá).
El director Yôjirô Takita, se lleva mis halagos al mostrarme de una manera muy amena, una historia de amor y respeto hacia los muertos, un ejemplo de vida y perdón.
Deseo agregar, un reconocimiento favorecedor al trabajo de los actores japoneses, en especial, al de los protagonistas Masahiro Motoki (Daigo Kobayashi) y Tsutomu Yamazaki (Ikuei Sasaki), que me hicieron soltar muchas risas y una que otra lágrima.
“Una película tan buena, que me molesta”.
Y aprovechando que se encuentra en cartelera, extiendo una invitación a que vayan a ver esta muestra fílmica de un buen trabajo cinematográfico japonés.

