Hoy he escuchado el canto de una gallo a las dos de la mañana e inevitablemente traje a mi mente los maravillosos días de enero en Ciudad Valles.
La música ambient que elegiste, contrasta con la tanta energía inyectada por el entretenido filme “Karate Kid”.
Hubimos llegado sanos y salvos por la mano de Dios a nuestro hogar, tan felices y tranquilos.
Te miro trabajar con tanto empeño, lees, piensas, escribes. Tus ojos se mueven de un lado a otro la mar de inquietos, cual moléculas de gas encerradas en un minúsculo espacio.
Me conquistas con cada movimiento, cada gesto de concentración en tu rostro. Pareces un maestro del piano cuando tus dedos se deslizan por el teclado de tu computadora: “herramienta de profesor”.
Hoy estoy contigo, como en aquellas noches de desvelos y trabajo en San Luis, acompañándote , contemplándote, amándote.
